La verdad está en un Excel
El sistema oficial dice una cosa y la hoja de cálculo que mantiene alguien del equipo dice otra, y todos saben cuál de las dos es la que se usa.
Llega un punto en que el sistema enlatado ya no da y la operación vive en hojas de cálculo paralelas que solo entiende una persona. Ahí tiene sentido construir: un ERP, un CRM o un portal que se ajuste a tu proceso real, en vez de obligar a tu equipo a torcer el proceso para que quepa en el software.
Casi todas las empresas empiezan con una herramienta genérica, y funciona hasta que deja de funcionar. El síntoma siempre es el mismo: la operación real ya no vive en el sistema.
El sistema oficial dice una cosa y la hoja de cálculo que mantiene alguien del equipo dice otra, y todos saben cuál de las dos es la que se usa.
El costo por usuario al mes sube con cada persona que entra, y a los tres años ya se pagó varias veces lo que habría costado construirlo.
El equipo aprende a engañar al sistema con campos que significan otra cosa, porque el flujo real nunca estuvo contemplado en el producto.
Facturación, inventario y comercial son tres sistemas distintos, y la consolidación la hace una persona a mano el último día del mes.
Construir a la medida no es siempre la respuesta. Cuando no lo es, te lo decimos.
El objetivo no es entregarte un sistema del que dependas de nosotros para siempre, sino uno documentado, con código tuyo, que otro equipo pueda tomar si algún día quieres cambiar de proveedor.
Documentamos cómo funciona hoy la operación de verdad, incluidas las excepciones y los atajos, que es donde vive la complejidad real del negocio.
Construimos lo que tu operación necesita, no un catálogo genérico: cada módulo responde a un proceso que ya existe y que hoy duele en algún lado.
Una puerta de entrada para que terceros consulten y gestionen lo suyo sin llamar por teléfono ni pedirle un informe a alguien de tu equipo.
La plataforma nueva convive con lo que ya funciona en vez de reemplazarlo todo de golpe, que es como fracasan la mayoría de estos proyectos.
La información que hoy se arma a mano el último día del mes, disponible en cualquier momento y ya cruzada entre áreas.
El código, la documentación y los accesos son tuyos desde el primer día. Si un día quieres seguir con otro equipo, puedes hacerlo sin pelear.
Reemplazar el sistema entero en un fin de semana es la forma más confiable de que salga mal. Vamos módulo por módulo, conviviendo con lo que ya existe hasta que deja de hacer falta.
Trabajamos con quienes ejecutan cada área para entender el flujo real y sus excepciones, no el que aparece en el manual de calidad.
2 a 4 semanasDefinimos qué se construye primero según dónde duele más, cómo convive con los sistemas actuales y qué se migra en cada etapa.
1 a 2 semanasCada módulo sale a producción cuando está listo, con usuarios reales usándolo mientras construimos el siguiente y ajustando sobre la marcha.
3 a 12 mesesTraemos el histórico, acompañamos el cierre del primer periodo completo en el sistema nuevo y dejamos al equipo operando sin nosotros encima.
1 a 2 mesesEn un sistema que va a vivir una década, elegir lo estable y bien documentado vale más que elegir lo último. Nada aquí es exótico y todo tiene comunidad detrás.
Si un producto del mercado resuelve el 90% de tu caso, te lo decimos: sale más barato configurarlo que construirlo.
El cambio más grande no es tecnológico: es que se acaban las tres versiones de la misma cifra y las reuniones para decidir cuál de todas es la buena.
Inventario, pedidos y facturación en una sola plataforma conectada con contabilidad, reemplazando las hojas paralelas que mantenía cada área.
Cifras que cuadran sin consolidación manual.
Los clientes consultan estado, documentos e historial por su cuenta, con notificaciones automáticas en cada cambio relevante de su caso.
Menos llamadas de consulta y respuestas más rápidas.
Flujos de aprobación con roles definidos y registro de auditoría de cada acción sensible, sobre un histórico migrado del sistema anterior.
Auditorías resueltas con el sistema, no con carpetas.
Cuándo conviene, cuánto cuesta frente a un producto del mercado, qué pasa con el sistema actual y de quién es el código. Las preguntas que deciden el proyecto.
Cuando tu proceso es una ventaja competitiva y ningún producto del mercado lo contempla, cuando el costo de licencias por usuario ya supera lo que costaría construir, o cuando la operación real vive en hojas de cálculo paralelas al sistema oficial. Si un producto del mercado resuelve el noventa por ciento de tu caso, casi siempre sale mejor configurarlo y te lo vamos a decir aunque signifique no vender el proyecto.
La inversión inicial es mayor, pero no hay licencias por usuario al mes. El punto de equilibrio suele estar entre el segundo y el tercer año, y depende mucho de cuántas personas lo van a usar: con equipos grandes se cruza antes. En el descubrimiento hacemos esa cuenta con tus números reales y te la mostramos, incluso si el resultado es que no conviene construir.
No, y sería mala idea. Trabajamos por módulos: la plataforma nueva convive con lo que ya tienes, integrándose donde hace falta, y cada módulo entra en producción cuando está probado. El sistema anterior se va desocupando de a poco hasta que deja de tener uso. Así el riesgo se reparte en el tiempo en vez de concentrarse en un fin de semana de migración.
Tuyo, desde el primer commit. El repositorio, los servidores y todos los accesos quedan a nombre de tu empresa, y entregamos documentación técnica pensada para que otro equipo pueda tomar el proyecto. No trabajamos con esquemas donde el cliente queda atado por no tener el código: si un día quieres seguir con otro proveedor, tienes que poder hacerlo sin pelear.
El primer módulo en producción suele tomar entre dos y cuatro meses; una plataforma completa que reemplace varios sistemas, entre seis meses y un año y medio según el alcance. Como entregamos por módulos, empiezas a ver valor mucho antes del final: el objetivo es que el primer módulo ya esté resolviendo un dolor real mientras construimos el siguiente.
Casi ningún proyecto es de una sola cosa. Estas son las demás líneas con las que solemos combinarlo.
Cuéntanos qué sistemas usas hoy y dónde se rompe la cadena. Hacemos la cuenta contigo y te decimos si conviene construir o si hay un producto que ya te sirve.
Si comprar te conviene más que construir, te lo decimos aunque perdamos el proyecto.